Bañada por el océano Atlántico y situada a la misma latitud de la ciudad de Casablanca, esta isla portuguesa ofrece un clima cálido y paisaje primaveral todo el año.
Durante décadas ha sido el refugio de la realeza que escapaba de los inviernos de sus lugares de residencia. Pero este clima subtropical es, desde luego, su único encanto. Mar, vegetación e inmensa variedad de flores, montañas y volcanes son sus bellezas naturales, equiparables con las construidas por el hombre. Las aldeas o villas, con sus casas pintorescas, las calles peatonales empedradas, lejos del ruido, hacen a la Isla un preciado lugar de relax sin dejar de ofrecer actividades intensas y para diversos gustos. Buceo, equitación, golf, visitas al acuario de Porto Moniz, paseos panorámicos en teleférico, globo o helicóptero, son algunas de las opciones; el ocio puede complementarse instruyéndose sobre la historia, la cultura y las tradiciones de Madeira a través de una visita al Parque temático de Santana.
Si bien hay grandes cadenas hoteleras, reconocidas mundialmente, como Royal Savoy y Crown Plaza, aumenta la tendencia a hospedarse en antiguas haciendas convertidas en hoteles. Éstas son un tipo de alojamiento muy agradable, con el lujo y con el encanto del pasado, las comodidades de hoy y las vistas panorámicas dignas de contemplar cada amanecer.
Además de disfrutar de la evidente belleza natural, enmarcada en los acantilados y los bosques de laurisilva que pueblan la superficie vegetal de Madeira, hay lugar para los placeres más mundanos. Es infaltable hacer compras en las famosas bodegas, en los mercados coloridos, que ofrecen delicias y souvenirs, cuyos arquetipos son los bordados artesanales aplicados a toallas, mantas y vestidos. En la zona del Lido, los shoppings, como Marina, Forum y Europa, las compras están a la orden del dÃa, complementándose con la gastronomÃa tÃpica imperdible. Entre los platos tÃpicos el pez espada, las sardinas y el puerco agridulce son marcas de identidad, que han de ser más auténticos aun acompañados por los vinos de Madeira.
Para realizar deportes acuáticos, para entrometerse en el esplendoroso pasado de las épocas de conquista, para disfrutar de un aire subtropical con los paisajes que este clima acompaña o para darse todos esos gustos juntos, Madeira invita por aire o por agua.

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Qué lugar mas precioso, una pena que el reportaje no haya incluido alguna foto, y por cierto un dato importante, es donde nació Cristiano Ronaldo jejeje