Sin dudas el siglo actual y ya algunas últimas décadas del anterior han dejado claro que ésta es la época de las comunicaciones, de acortar las distancias y de las nuevas tecnologías.
En ese contexto el móvil se ha vuelto la extensión de nuestras manos y la prolongación de nuestro oído.Respecto a las funciones parece que fuera una escalada en ascenso y que cada día la inventiva tiene la capacidad de arrasar con todo lo conocido hasta el momento.
En principio la función primordial, y revolucionaria, era poder movilizarse por los espacios públicos con un teléfono, luego los mensajes de texto sucumbieron otras reglas de comunicación alentando un nuevo código abreviado pero efectivo y para fines bien prácticos. Las posibilidades de que el celular suene con tu canción favorita, que veas la foto de quien te llama, que puedas establecer video conferencia, etc hacen que nuestra concepción del tiempo, del espacio y de la instantaneidad sean redefinidas radicalmente.
Ahora bien este sentido social que impacta en nuestros usos diarios no es el único que queda a la vista. Si bien todo este conglomerado de funciones complejas nacen para cubrir todo deseo de comunicación aparece de la mano una forma de comunicar status y distinción a través del diseño de estos artefactos.
Así como hace unos años los objetos de diferenciación pasaban estereotipada y casi exclusivamente por las alhajas de las mujeres y los autos de los hombres, hoy el móvil es eminentemente un bien que transmite y denota la personalidad y el poder adquisitivo de quien lo lleva. Claro que no hablamos de los modelos masivos de usuarios comunes, sino de excéntricos personajes que pagan por un teléfono de exclusivo diseño lo que puede salir un muy buen auto. Se trata de el glamour y esnobismo al extremo, pero también de coleccionistas seducidos por las grandes firmas que se lanzaron a esta conquista de propietarios de móviles muy exigentes.
Ya hace algunos años Sony Ericsson dispone de modelos de oro y plata, Siemens uno con perlas y plata, Motorola uno de oro dorado y blanco con pequeños diamantes incrustados. Hoy, los más lujosos y excesivamente caros son los modelos de Vertu, mayormente en oro o platino, importados por Rivoli Group (especializado en productos de lujo en Emiratos Árabes). Éstos están solamente disponibles en 60 ciudades del planeta y son el súmmum de la ostentación. Desde ediciones limitadas de verano, incrustaciones de diamante blanco o de color con diseños florales, de platino con el logo de Ferrari y otros tantos excéntricos, los Vertu llegan a costar 110.000 euros. ¿A ver, te animas a este despilfarro?.

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Realmente no entiendo esto del lujo desmedido. Los móviles acortan distancia, son una herramienta muy útil y poderosa, que nos salvan de emergencias, que acortan distancias, que nos mantiene más unido con nuestros congéneres, pero lo de un celular hecho de plata, oro, perlas o lo que sea me parece realmente una estupidez grande como una casa, son signos y nada más que signos pornográficos de una cultura decadente y consumista.